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Un tiempo para renovar nuestra misión

20 Feb

caminante-y-huellas1El 5 de marzo se inicia la Cuaresma, un tiempo litúrgico de conversión para prepararnos a la Pascua en la que celebramos la resurección de Cristo. Dura 40 días, desde el Miércoles de Ceniza hasta la celebración de la Cena del Señor, el Jueves Santo. El color litúrgico es el morado, que significa penitencia y conversión.

Durante todo este período los católicos estamos invitados a esforzarnos por vivir como verdaderos hijos de Dios, al estilo de Jesús. De manera semejante como el antiguo pueblo de Israel marchó durante cuarenta años por el desierto para ingresar a la tierra prometida, la Iglesia, el nuevo pueblo de Dios, se prepara durante cuarenta días para celebrar la Pascua del Señor.

Si bien es un tiempo penitencial, no es un tiempo triste y depresivo. Se trata de un tiempo especial de purificación y de renovación de la vida cristiana para poder participar con mayor plenitud y gozo del misterio pascual del Señor.

La Cuaresma es un tiempo privilegiado para intensificar el camino de la propia conversión. Este camino supone cooperar con la gracia, para dar muerte al hombre viejo que actúa en nosotros. Se trata de romper con el pecado que habita en nuestros corazones, alejarnos de todo aquello que nos aparta del Plan de Dios, y por consiguiente, de nuestra felicidad y realización personal.

Pero esta conversión no es un empeño voluntarista, ni un cúmulo de propósitos que uno mismo tenga que lograr. Es Dios quien nos convierte, cuando le dejamos. Es Dios quien transforma nuestras vidas y les da hondura y plenitud. Es Dios quien nos hace madurar y crecer, asumir la vida con toda su complejidad. El Dios que, infatigable, está trabajando en cada uno de nosotros.

156pPara nosotros, miembros de la Sociedad de San Vicente de Paul, la Cuaresma es una invitación a volver a tomar conciencia del sentido de nuestra misión de servicio a los más necesitados. Un llamado a  entregarnos de manera sencilla, profundizando en la virtud de la caridad a la que nos invitó Federico Ozanam, para llevar la buena noticia del Evangelio a todos los lugares donde vayamos, y muy especialmente a quienes servimos.

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Aprender a descansar, aprender a vivir

15 Ene

Viene el tiempo de vacaciones. Son días preciosos y fundamentales que nos ayudan a vivir en armonía el resto del año. Para aprender a aprovecharlos y también para tener algunas pistas sobre nuestro estilo de vida en el día a día, les dejamos parte de un texto escrito por la psicóloga argentina Ángela Zanutti.

descansoVivimos aceleradamente. La urgencia y la rapidez gobiernan nuestro obrar e imponen pesadas exigencias externas a las que se suman nuestras propias sobre exigencias. Además de alejarnos de un modo de vivir natural y armónico, lesionan nuestra calidad de vida, desde la salud física hasta los vínculos afectivos.

¿Nos damos cuenta de que el estilo de vida basado exclusivamente en el eficientismo y el exitismo no hacen más que generar un estado de ansiedad y de falta de sensibilidad?

La mayor ansiedad se manifiesta en la necesidad de evasión: huimos de mil maneras de nosotros mismos, de nuestra propia realidad. Es muy significativo el alto consumo de estimulantes como el alcohol, el tabaco, los fármacos, las drogas no legales y otras sustancias tóxicas. A través de estos estímulos artificiales se busca modificar un estado real creyendo acceder a un “mejor” estado pero irreal. ¿Es necesario buscar el placer a través de estimulantes?

Vivimos en el ‘mundo del hacer’: el hacer da crédito frente a la sociedad, pero nadie es reconocido por su capacidad de contemplación, por apreciar lo infinitamente pequeño, por saborear con nuestros sentidos la abundancia de la vida. La salud radica en recuperar la integridad de nuestro ser. Hoy nuestra forma de equilibrarnos es volver a encontrarnos con nuestro ser íntimo, poder escucharnos y ser conscientes de lo que nuestro cuerpo y nuestro espíritu necesitan.

El ocio creativo

Si hay paz interior, hay paz en el mundo.Sólo en la serenidad, en la paz con uno mismo advienen la alegría, la salud y la libertad.

Faltan el silencio y el genuino disfrute en nuestras vidas, falta el tiempo del verdadero ocio creativo. Ese tiempo para entregarse a la contemplación, escuchar nuestra voz interior que suele susurrarnos las verdades más profundas, ese tiempo para descubrir que no se sabe nada y que en ello hay una enorme libertad para seguir explorando, ese tiempo para estar con lo que uno sencillamente es, para reír y jugar, recuperar el contacto con la naturaleza, para estar afectivamente presentes en nuestros vínculos más íntimos.

El hombre civilizado suele tomar vacaciones quince días o un mes al año. Para muchos ese período consiste en un mero cambio de lugar ya que el nivel de actividad, el bullicio y el aturdimiento siguen siendo los mismos aunque parezcan divertidos.

Etimológicamente “vacacionar” tiene el mismo significado que “vaciar”. De hecho, las vacaciones son una excelente oportunidad para vaciar las tensiones de nuestro cuerpo, vaciar la sobrecarga emocional, vaciarnos de preocupaciones y del incesante parloteo mental.

Si una persona se tomara al menos un tiempo diario de vacaciones para relajarse, encontrarse consigo mismo, para aprender a hacer nada, al final del año estaría mucho más descansada. ¿Nos damos el permiso para regalarnos ese momento íntimo de un encuentro simple y gozoso con nosotros mismos?

 

El don de la sencillez

La conciencia personal acerca de la necesidad del reposo y del descanso en sí mismo implica ya un buen grado de salud, puesto que a partir de ese descanso se regeneran las funciones vitales. En el descanso hay quietud y sólo en la quietud adviene el verdadero silencio; en el silencio todo nuestro potencial humano se vivifica y se repone.

El contacto con la naturaleza nos permite generar un hondo silencio y contemplar la vida en su totalidad. Y también del hondo silencio brota la oración más profunda y no los meros ruegos verbales.

El ocio creativo permite conectarse con las sensaciones, con los sentidos, con la posibilidad de desestructurarse, de flexibilizarse y de romper con los moldes conocidos. ¿Podemos estar libres de apremios, de obligaciones artificiales, de esfuerzos inútiles que implica el vivir tan proyectados hacia el exterior?

No hay nada ni nadie que pueda hacer por uno, lo que uno puede hacer por sí mismo. El don de la sencillez consiste en comprender que no podemos vivir haciendo más de lo humanamente posible y dentro de lo humano está la necesidad fundamental de darnos el tiempo para la contemplación, el gozo y la celebración.

 

El liderazgo de la mujer

15 Dic

Liderazgo-de-la-mujerLa mujer desempeña cada vez más roles que habitualmente estaban destinados al género masculino. Hoy ya nadie se sorprende al encontrar mujeres manejando buses, trabajando en la construcción o incluso como mecánicos de aviones.

Una de las áreas en que las mujeres se han ido involucrando exitosamente ha sido la política. Si bien desde hace muchos años han existido mujeres dentro de los partidos políticos, su rol había estado muy oculto en las oficinas, desempeñando puestos administrativos. Situación que ha cambiado recientemente en la historia moderna, puesto que hoy en día empezamos a ver mujeres a la cabeza de sus partidos, que optan por la dirección de un Ministerio o bien la Presidencia del gobierno. Chile es uno de los países que ha liderado en este tema a nivel mundial.

La motivación de las mujeres para dedicarse a la política es a menudo diferente de la de los hombres: un alto porcentaje de ellas han declarado que han entrado a la política por su interés en los trabajos sociales. Este resultado refleja fielmente la tendencia, largamente establecida entre las mujeres, de comprometerse con la sociedad civil como un medio de promocionar proyectos que apoyen la supervivencia de la familia.

Las mujeres se exponen con frecuencia a diferentes modelos de socialización, tienen experiencias vitales distintas a las de los hombres y suelen aportar a sus decisiones políticas sus conocimientos y experiencia. La posibilidad de ser madres, experiméntenlo físicamente o no, enriquece profundamente su capacidad de empatía y les otorga una tendencia natural hacia la protección de los demás.

Por otro lado, las mujeres suelen verse a sí mismas como representantes de otras mujeres. Un estudio acerca de los legisladores de Estados Unidos descubrió que las mujeres se sentían especialmente responsables a la hora de representar a otras mujeres y se consideraban a sí mismas más capacitadas para representar sus intereses. En Irlanda del Norte, por ejemplo, casi una tercera parte de las votantes pensaban que una mujer representaría mucho mejor sus intereses.

Aunque en las últimas décadas han tenido lugar grandes cambios, en la mayoría de los países, la mujer sigue llevando la mayor parte de la carga familiar, incluido el cuidado de niños y personas mayores. El desafío es inmenso, ya que a su rol habitual debe sumar el liderazgo que hoy está ejerciendo en la sociedad a nivel profesional y político, con todo el prejuicio y discriminación que en muchos países aún deben sufrir.

Afortunadamente, a lo largo de las últimas décadas se observan avances en la consciencia de hombres y mujeres respecto de la situación de discriminación en todas las áreas. El aumento del conocimiento, la generación de valores igualitarios, la creación de normas y de leyes que legitimen los derechos humanos, la implementación de políticas sociales que habiliten y promuevan la equidad son algunas de las vías que se han abierto y que se recorren para contribuir a este cambio.

Octubre, el mes del Adulto Mayor

31 Oct

El envejecimiento poblacional es una tendencia mundial. Hoy vivimos más y hay un mayor número de personas mayores. La adultez mayor se está situando como la etapa más prolongada de la vida humana. En las familias se ha generalizado la experiencia de compartir con los abuelos, padres y otros parientes mayores hasta avanzada la vida adulta e incluso, durante la infancia, conocer bisabuelos.

Para generar conciencia respecto al valor de la adultez mayor y la necesidad de beneficiar sociedades cada vez más integradoras y justas para todas las personas mayores, la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 14 de diciembre 1990, estableció el 01 de Octubre como el Día Internacional del Adulto Mayor. El objetivo de esta proclamación fue instar a los países a trabajar en políticas y programas que permitan a las personas mayores vivir en un medio que mejore su capacidad, fomente su independencia y proporcione un apoyo y atención adecuada, según su necesidad individual.

Este día se conmemora en todo el mundo de muy diversas formas como expresión universal de los beneficios de una vida prolongada en un mundo cada vez más armónico y justo.

Chile no se ha quedado atrás y ha ido avanzando de forma efectiva en políticas y programas que favorezcan el envejecimiento positivo de nuestros adultos mayores, promoviendo sus derechos de modo integral y otorgándoles posibilidades y oportunidades, con el fin de que puedan ejercer su voluntad e insertarse en la sociedad como actores relevantes, aportando al desarrollo de un país que necesita de su experiencia y sabiduría.

En la actualidad, en Chile, las organizaciones públicas y privadas celebran, durante todo octubre, el mes del adulto mayor, incorporando ofertas de todo tipo, tales como: programas culturales, entradas gratuitas y rebajadas a museos, carteleras de cines, entre otras, a modo de reconocimiento por el aporte y valor de todas las personas mayores en nuestro país.

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Celebrando a San Vicente de Paul

30 Sep

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La Familia Vicenciana está de fiesta. El 27 de septiembre se celebra en todos los rincones del mundo la festividad de San Vicente de Paúl, fundador de la Congregación de la Misión y de las Hijas de la Caridad, quien es también un referente para asociaciones como la AIC, Juventud Mariana Vicentina, la Medalla Milagrosa o Misevi.

Sacerdote francés del siglo XVI está considerado una de las figuras más importantes del siglo XVII por su visión del sacerdocio y su incesante lucha por dignificar al hombre pobre. La Caridad será el pilar que mueve su vida, hasta que un 27 de septiembre de 1660, muere dejando un legado que aún hoy perdura con fuerza en todos los rincones del mundo.

La Familia Vicenciana está dividida en diversas ramas que tiene a San Vicente de Paúl como modelo a seguir. Al margen de la Congregación de la Misión, forman esta prolija familia las Hijas de la Caridad, Juventudes Marianas Vicentinas, AIC-Asevi, la Asociación Internacional de Caridades, Sociedad de San Vicente de Paúl y la Medalla Milagrosa.

Nació el 24 de abril de 1581 en una pequeña casa rural en las afueras de la aldea de Pouy, a unos cinco kilómetros de la ciudad de Dax, en la región de las Landas, suroeste de Francia. En el lugar de su nacimiento, conocido hoy como Berceau de Saint Vincent de Paul, se levanta una modesta construcción de ladrillo y vigas de madera muy parecida a la casa en que nació Vicente en abril de 1580 ó 1581 (el año exacto no es seguro).

Era el tercero de seis hermanos. La modesta condición de la familia hizo que muy pronto el niño Vicente tuviera que contribuir con su trabajo de pastor de ovejas y de cerdos a la economía familiar. Pronto también dio muestras de una inteligencia despierta, lo que llevó a su padre a pensar que este hijo podía muy bien ‘hacer carrera’ expresamente, una carrera eclesiástica.

Cursó estudios primarios y secundarios en Dax, y posteriormente filosofía y teología en Toulouse durante siete años. Hizo también algunos estudios en Zaragoza. Se ordenó muy joven, a los veinte años, con la intención de ser párroco de inmediato y así poder ayudar a su familia.

San Vicente de Paúl ejerció durante 20 años como párroco y capellán de una familia aristocrática. Además fue capellán general de las galeras francesas y trabajó en favor de los galeotes.

En el año 1617 fundó la primera Confraternidad de la Caridad, constituida por mujeres acaudaladas dedicadas a ayudar a los enfermos y a los pobres en Châtillon-les-Dombes, cerca de Lyon. En 1622 san Francisco de Sales le nombró superior de los conventos parisinos de la orden de la Visitación de Santa María. Con la ayuda de la familia para la que trabajaba como capellán fundó la Congregación de la Misión, dedicada a predicar entre los campesinos de las propiedades de la familia, y en 1626 estableció una de sus comunidades en el College des Bons-Enfants de París.

Además creó otras organizaciones altruistas, como las Hermanas de la Caridad, que se formó en 1633 bajo su dirección y con la ayuda de Santa Luisa de Marillac; a ellas se debe la fundación del Hospital de París.

San Vicente de Paúl falleció en París el 27 de septiembre de 1660. Fue canonizado en 1737 y nombrado patrón de las obras de caridad en 1885.

San Vicente de Paúl dio testimonio y, sobre todo, ejemplo activo, de cómo un cristiano debe entregarse al pobre y hacer de estos y Cristo el centro y motor de sus vidas.

Fuente: http://enclavedefe.com

Mes de la Solidaridad

30 Ago

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El Arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati, invitó a los peregrinos a recordar las palabras de Santo Padre en Brasil, “no quedarse en el balcón y caminar cultivando el don de la fe”.

Más de 25 mil jóvenes tomados de las manos, unidos por una sola causa: caminar por los más pobres, pues en ellos, está Cristo. Este gesto lo realizaron en el punto de partida de la Caminata de la Solidaridad 2013, que comenzó su recorrido en Parque Los Reyes y se extendió ocho kilómetros hasta el Santuario del Padre Hurtado.

El mensaje del Padre Hurtado está más vigente que nunca en las palabras del Papa Francisco, que pide salir a la calle y estar con los pobres” expresó Fernanda Cabrera, de la parroquia Santa Rita de La Reina, quien participó junto a su comunidad en esta peregrinación efectuada la tarde del sábado 24 de agosto.

El Vicario de la Esperanza Joven, padre Francisco Llanca, dio el vamos a esta actividad enfatizando que tenemos que hacer un camino junto a Cristo, tal como lo hizo San Alberto: “hagamos presente al Señor hoy, como Iglesia Joven que camina y está cerca de los más necesitados”.

A las 15:00 hrs y encabezada por la camioneta del Padre Hurtado se inició el peregrinaje hacia su Santuario. Con alegres cantos, batucadas y banderas, los jóvenes manifestaban su fe. Muchos de ellos usando poleras de la Jornada Mundial de la Juventud Río 2013, graficando que esa experiencia de fe había marcado sus vidas.

La columna avanzó por la calle Cumming hasta Alameda y luego tomó General Velásquez hasta llegar al Santuario. En total, siete estaciones animadas por distintas comunidades, haciendo un llamado a vivir la solidaridad juvenil.

Enunciados como “Tuve hambre…y ustedes ¿me dieron de comer?”, eran parte de las preguntas que se les hacía a los jóvenes en cada una de las paradas.

El Arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati, se sumó a la quinta estación, la que motivaba a ser caritativos con los privados de libertad. Peregrinos y personas en situación de calle se acercaban a saludarlo y solicitar su bendición.

“Lo que hacemos a cada hombre o mujer, a Cristo lo hacemos”

Este fue el enunciado de la última estación, donde se realizó una liturgia presidida por monseñor Ezzati, quien llamó a los asistentes a ser como el buen samaritano: “Qué es Jesús y qué nos enseña en esa parábola a ver, conmoverse y comprometerse con el más pobre. No tengan miedo a ver la miseria, el dolor y la injusticia. La preocupación del otro es mía, bájense de la cabalgadura, del balcón, de sus seguridades. En el caído está presente Jesús. Lo que le hiciste a mi hermano me lo hiciste a mí, decía San Alberto Hurtado”.

El Arzobispo de Santiago también agregó, sobre el mensaje del Papa Francisco en Brasil, que los jóvenes no se pueden dejar arrebatar el don de la fe: “su fe es su mayor tesoro, cultívenla en su corazón. Cultiven su amistad con Jesús, pónganla al centro de sus comunidades. Caminen teniendo en el corazón grandes ideales, dispuesto a trabajar por el Reino de Dios”.

Luego de la bendición final, monseñor Ezzati, visitó junto a los jóvenes la tumba de San Alberto Hurtado. Poniendo a sus pies la vida de los más de 25 mil peregrinos que participaron en esta nueva versión de la Caminata de la Solidaridad.

Fuente: www.iglesiadesantiago.cl

Santa Luisa de Marillac: Patrona de las Asistentes de Personas Mayores

31 Jul

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Nació en Francia el 12 de Agosto de 1591, en Poissy (cerca de París). Huérfana a los 14 años, sintió un fuerte deseo de convertirse en religiosa, pero por su delicada salud y su débil constitución no fue admitida. Se casó con Antonio Le Grass, secretario de la reina de Francia, María de Médicis, convirtiéndose en un modelo de esposa pues con su bondad y amabilidad logró transformar a su esposo que era duro y violento, y hasta logró que en su casa todos rezaran en común las oraciones de cada día. Dios le concedió un hijo, a quien amó e inculcó una sólida fe católica desde pequeño.

A los 34 años falleció su esposo, por lo que decidió consagrar su vida al servicio de Dios. Esta santa mujer tuvo la dicha inmensa de tener como directores espirituales a dos santos muy famosos y extraordinariamente guías de almas: San Francisco de Sales y San Vicente de Paúl. Con San Francisco de Sales tuvo frecuentes conversaciones espirituales en París en 1618 (tres años antes de la muerte del santo) y con San Vicente de Paúl trabajó por treinta años, siendo su más fiel y perfecta discípula y servidora. San Vicente de Paúl había reclutado grupos de mujeres que se dedicaban a ayudar a los pobres, atender a los enfermos e instruir a los ignorantes. Estos grupos de caridad existían en los numerosos sitios en donde San Vicente había predicado misiones, pero sucedía que cuando el santo se alejaba, los grupos disminuían su fervor y su entusiasmo haciéndose necesario la presencia de alguien que los coordinase y animase permanentemente.

Dicha persona providencial fue Santa Luisa de Marillac, quien personalmente se ofreció para coordinar y dirigir a los grupos de caridad. La santa recorrió el país visitando las asociaciones de caridad, llevándoles gran cantidad de ropas y medicinas para entregar a los más necesitados.

El 25 de marzo de 1633, las primeras cuatro jóvenes campesinas hacen votos de pobreza, castidad y obediencia, bajo la dirección de Santa Luisa, naciendo así la más grande comunidad femenina que existe, las Hermanas Vicentinas, Hijas de la Caridad (fundada el 29 de noviembre). El trabajo de las hermanas comenzó a ampliarse a hospitales, escuelas y orfanatos, así como a residencias de ancianos, de enfermos mentales y a los condenados a prisión, sin dejar por eso su primer trabajo de atender a los enfermos pobres en su casa.

Las hermanas aprenden a tratar a los verdaderos “cristianos sufrientes”, a no hablarles rudamente por más que ellos se alteren, no reprochar sus injustificados enfados. Cuidarán a todos con ternura, con exquisito cuidado de madres, con delicado respeto de hermanas y con el enorme cariño de hijas.

Santa Luisa además, escribió muchos textos y libros en los cuales recopiló las enseñanzas de San Vicente de Paul y reflexiones personales, constituyendo una extraordinaria riqueza para la vida espiritual de sus religiosas y de todas las personas en general.

Falleció el 15 de Marzo de 1660, después de sufrir una dolorosa enfermedad y dejando fundada y muy extendida la más grande comunidad de religiosas. Las 33.000 religiosas vicentinas o Hijas de la Caridad tienen más de 3.300 casas en el mundo. En la residencia donde está sepultada su fundadora, en París, sucedieron las apariciones de la Virgen de la Medalla Milagrosa a la vicentina Santa Catalina Labouré. Las religiosas fundadas por Santa Luisa se dedican exclusivamente a obras de caridad.

El Papa Pío XI declaró santa a Luisa de Marillac en 1934, y el Sumo Pontífice Juan XXIII la declaró Patrona de las Asistentes Sociales y Cuidadoras.

En virtud del ejemplo de vida de Santa Luisa de Marillac, fundadora de las Hermanas de la Caridad, queremos invitarlas a que en todos los hogares de la Sociedad de San Vicente de Paul celebren a las asistentes de ancianos el 12 de agosto, día del nacimiento de Santa Luisa de Marillac, para así darle las gracias a todas las asistentes que día a día, cuidan, protegen y quieren a nuestras personas mayores.