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Ida y Marina Maldonado: alegría a toda prueba

20 Feb

IMG_5150Las hermanas Ida y Marina Maldonado llegaron a fines del 2013 al Hogar San Vicente de Paul de Puerto Montt.  Son solteras y vivieron toda su vida juntas.

Permanecer unidas en el Hogar ha sido fundamental para conservar la jovialidad y buen ánimo que las caracteriza.

Ida y Marina alegran cada día a las demás residentes y al personal del Hogar San Vicente de Paul con sus constantes bromas y anécdotas.

Haz clic aquí para ver el video con el testimonio de estas simpáticas hermanas

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“Tenemos que volver a validar a los adultos mayores”

15 Ene

Cecilia SorichCecilia Sorich, Coordinadora General de Fundación Amanoz, comparte con nosotros su experiencia en el trabajo con personas mayores

La Fundación Amanoz “Adulto Mayor, un Nuevo Comienzo”, busca mejorar la valorización social y la autoestima de los adultos mayores mejorando su calidad de vida emocional y afectiva y potenciando su integración y participación activa en la sociedad.

Para lograr este objetivo, Amanoz capacita a monitoras voluntarias, quienes imparten talleres en otras instituciones que acogen a personas mayores. Colaboran con la Sociedad de San Vicente de Paul hace cerca de 12 años, realizando talleres en varios hogares como El Buen Samaritano, Nazareth, Betania, La Santa Cruz, San Juan Evangelista y Amor de Dios, entre otros.

Cecilia Sorich es la Coordinadora General de esta fundación. Para conocerla un poco más le pedimos que compartiera con nosotros sus motivaciones y visión sobre la realidad y el trabajo con personas mayores.

“Los mayores son los que están más solos. Especialmente los adultos mayores que residen en instituciones y hogares, quienes van perdiendo sus redes de apoyo sociales y familiares. Mi motivación por trabajar en esta fundación es darles el apoyo que necesitan para recomponer de alguna forma su autoestima y su rol dentro de la sociedad”.

“Me motiva mucho este trabajo. Sentir que se puede ser un aporte para los mayores, por pequeño que sean, significa mucho para mí”.

“Creo que es fundamental volver a validar a los adultos mayores y ayudarles a recordar épocas en las que eran protagonistas de sus vidas. Que puedan conectarse con ese pasado, que les ayude a salir de la dinámica en la que se encuentran donde ‘la vida los vive’. Podemos hacer que ellos recuperen el liderazgo en sus vidas y descubran un nuevo sentido en sus últimos años.

“En Chile tenemos muchas deudas con nuestras personas mayores. La principal es que no somos capaces de reconocer que nosotros, todos, somos el resultado de lo que ellos han hecho. Debemos apreciar y agradecer el inmenso aporte que los adultos mayores han hecho a la sociedad, a nuestra historia. Sin el aporte de ellos nosotros no seríamos los mismos”.

“Es una tremenda alegría ver los resultados concretos que se obtiene en los adultos mayores con los que trabajamos a través de la estimulación semanal en los talleres de Desarrollo Afectivo y Emocional. Hemos descubierto que siempre es posible mejorar y aprender, en cualquier época de la vida”.

“Dios nos muestra su amor en todos los acontecimientos”

15 Dic

Por Purísima Sequeida, Residente Hogar N. Sra del Perpetuo Socorro

PURISIMAMi nombre es Purísima Sequeida Ortiz, tengo 73 años, nací en Pirque -Puente Alto, fuimos once hermanos de los cuales quedamos tres.

A los doce años comencé a trabajar con una familia donde me consideraban como una hija más. A los 17 años, el Señor me regaló lo más grande de mi vida, un hermoso hijo que fue una bendición. Pero esa felicidad me duró 42 años, ya que el Señor se lo llevó y al pasar el tiempo también se fue mi esposo. Estos profundos dolores me acompañan el resto de mi vida.

A pesar de todo lo difícil que se tornó mi vida, con soledad, enfermedad, gran limitación física, nunca he perdido la fe en el Señor, quien ha tenido una gran misericordia conmigo.

El 13 se septiembre del 2011 me condujo al Hogar Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, perteneciente a la Sociedad de San Vicente de Paul, en donde fui muy bien recibida y desde el primer día me sentí como en mi propia casa y con mi propia familia. Siento que siempre he pertenecido a este hogar.

El motivo que me hizo venirme a un hogar fue el sentirme muy sola y con una fuerte depresión. Aquí encontré paz, compañía, alegría y hasta deseos de seguir viviendo. Lo que más me ha ayudado a estar bien es el cariño y respeto con que me tratan todos.

Estoy muy agradecida de Dios y de la Sociedad de San Vicente de Paul por haberme acogido. El hogar es mi casa, las abuelitas son mis hermanas y la madre es una amiga que está siempre dispuesta a escucharnos y ayudarnos.

Nunca más me he sentido sola, he aprendido que Dios nos muestra su amor en todos los acontecimientos de nuestra vida y que siempre está ahí para amarnos.

Humildemente le pido a mi Sociedad de San Vicente de Paul que nunca deje la preocupación por los adultos mayores, que cada vez somos más.

Que el Señor bendiga con abundantes gracias a los que trabajan en tan noble misión.

El gusto de poder servir a los demás

31 Oct

No es fácil escribir de uno mismo pero comenzaré por agradecer a mis padres los fuertes valores y principios que me inculcaron, donde desarrollé desde muy joven mis inquietudes por el área social.

Siendo la 4ª de 6 hermanos y terminando mis estudios en el colegio Universitario Inglés, ingresé a la Cruz Roja para estudiar arsenalería quirúrgica y dedicarme a trabajar ad honorem en la Fundación Arturo López Pérez, donde adquirí una gran experiencia en los distintos tipos de cirugía, pero más que nada me permitió, en muchas ocasiones, entregar cariño, compañía y consuelo a tantas personas enfermas terminales de cáncer en el momento de su partida.

Hoy día en el transcurso de mi vida puedo decir que mi mayor motivación son mis tres hijos y el trabajar en la Sociedad de San Vicente de Paul, a la que me integré el 1 de noviembre del 2010, y cumpliendo ya tres años de trabajo en la Residencia de La Santa Cruz no puedo más que agradecer la posibilidad y confianza que me han entregado para desarrollarme en lo que más me gusta hacer, poder servir a los demás.

Entrevista1

Macarena Espíldora Humeres Subdirectora
Residencia de La Santa Cruz
Santiago

Viviana Hermosilla: “La obra que se realiza en los Hogares es sorprendente”

30 Sep

Vivi

Mi nombre es Viviana Hermosilla, soy hija de dos padres espectaculares y la menor de tres hermanas extraordinarias. Tengo 30 años y estoy casada hace maravillosos 5 años, con el amor de mi vida. Por el momento no tengo hijos, pero soy tía de tres preciosos niños que alegran mi corazón y a toda nuestra familia.

Soy una agradecida de Dios por todas las personas que ha puesto en mi camino y las oportunidades que se me han presentado a lo largo de mi vida, siendo una de ellas la posibilidad de ser parte de la Sociedad de San Vicente de Paul.

En el año 2007, comencé a trabajar específicamente en el Hogar el Buen Samaritano, junto a don Juan Carlos Soto y la Sra. Laura Jerez, desempeñándome en el cargo de Asistente Ejecutiva. Sinceramente, trabajar en un hogar de Personas Mayores estaba lejos de mis expectativas o proyecciones laborales, más aún con 24 años, pero mi percepción cambió totalmente a los pocos días de mi ingreso, puesto que sin darme cuenta fui enamorándome de cada aspecto vinculado al Hogar. Mi experiencia en el Buen Samaritano me permitió crecer de manera profesional, pero más aun personalmente. Formé fuertes lazos con mis compañeros de trabajo, actuales amigos incondicionales, y descubrí una realidad totalmente ajena a mí en ese entonces y que ahora siento tan mía.

Creo firmemente que la obra que se realiza en los Hogares es sorprendente, tanto con los adultos mayores como con el personal. Precisamente, gracias a esta labor descubrí mi vocación hacia las personas y decidí estudiar Administración en Recursos Humanos, carrera que me entregará nuevas herramientas para continuar aportando en el logro de los objetivos de la Fundación.

En la actualidad estoy trabajando en el área de Coordinación de Hogares, donde continúo aprendiendo cada día, pero esta vez con la posibilidad de cooperar con las distintas obras de la Sociedad en todo Chile, aplicando los conocimientos adquiridos y la experiencia de haber trabajado en un Hogar. Sin duda este nuevo desafío que se me presenta es todo un reto en tiempo y esfuerzos, debido a la gran cantidad de actividades que estoy realizando y a las innumerables necesidades que tienen los Hogares, pero también es una gran oportunidad para continuar creciendo y retribuir, de algún modo, la confianza que han depositado en mí, las personas que dirigen la Sociedad San Vicente de Paul.

Carolina González: “Me cambió la visión de trabajo”

30 Ago

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Soy María Carolina González Infante. Llegué a este mundo por los años 60 a formar parte de una linda familia de tres hermanos.

Mi hijo Benjamín, es el combustible de mi vida; está cumpliendo 19 años en estos días.  Ha sido mi gran compañero de ruta en los ires y venires de mi vida.

Estudié en el Colegio Teresianas de Las Condes y luego Secretariado Ejecutivo.

Mi desarrollo laboral fue siempre en importantes empresas del área comercial, hasta que ingresé a San Vicente de Paul el año 2011. Aquí me cambió la visión del trabajo, ya no se trataba sólo de ser eficiente y responder a las demandas de una gerencia. Se trata de vivir con el corazón puesto en el Adulto Mayor y convivir en armonía con las familias y los funcionarios de esta bellísima Fundación.

Primero llegué al Hogar El Buen Samaritano, para apoyar a la directora del Hogar, señora Laura Jerez, pero a los poco meses se me solicitó fuera parte de la Residencia Amor de Dios, donde ahora estoy como subdirectora y me encanta el rol que desempeño.

Soy  católica y aquí también, por primera vez, he podido conciliar el trabajo con la fe.

Mi jornada laboral se extiende a todos los ámbitos de mi vida, incluso mis amigos gozan escuchando las historias que les cuento de “mis viejitos” del hogar.

Mery Cantillana: “Dios nos señala el camino”

31 Jul

Mery Cantillana

Mi nombre es María Luz Cantillana, pero todos de cariño me dicen “Mery”. Soy esposa de Hernán Amenábar Vives con quién tengo dos hermosos y grandes hijos.

Llegué a esta obra ya hace 17 años, en agosto del año 1996. Teniendo ya conocimiento de la Sociedad Conferencias San Vicente de Paúl, fui invitada a esta Institución en el año 1990 por una tía de mi esposo, la Señora Julia Vives Infante, a quién acompañé varias veces a visitar y participar de la Fundación.

Ella colaboraba en esta obra desde ya mucho tiempo. Siempre conversábamos de su cercanía a la Sociedad y de su gran cariño hacia quienes llamaba “sus viejitos”. En esos años, ella tenía unos 75 y siempre estaba lista y dispuesta para ellos, con un entusiasmo contagioso y un don que sólo ella poseía. Al igual que sus familiares, su hermano Fernando, junto a su esposa Clara Fernández e hijos, eran grandes colaboradores y apegados a esta maravillosa obra para la cual siempre tenían una buena palabra.

Pasaron algunos años, y yo ya inserta y empapada de esta obra, fui invitada a participar de sus sueños. Fue así como un día, la tía Julia Vives, me comentó de un hogar en el cual se requería de una persona especial para trabajar en él. Ella vio en mí, a alguien capaz de realizar esta tarea y que además, me sentiría a gusto, lo que me llenó de orgullo por la estima que esto representaba. Visité el hogar Federico Ozanam y me gustó -que en esa época, fuera un lugar para personas postradas-, siendo así como comenzó mí apego y cariño.

Llegué como administradora y su directora, en ese momento, era la Señora Virginia de la Lastra, quién me recibió con mucho aprecio desde el principio. Pasados algunos años, en los cuales los hogares Aldunate, Federico Ozanam y San Vicente se juntaron, pasando a formar lo que hoy se conoce como “Hogar Espíritu Santo”, sigo trabajando aquí y hoy me desempeño con la misma entrega y espíritu de servicio de antaño, en el cargo de Ecónoma.